En febrero, Gerindote huele al carmín que utilizan sus gentes para pintarse en Carnaval.
En marzo, Gerindote huele al aroma que dejan las flores cuando sus vecinos llevan a su patrón San José a la ermita.
En abril, Gerindote huele a las tradicionales torrijas que se hacen en Semana Santa.
En mayo, Gerindote huele al chocolate con churros tradicional que se degusta cada primero de mayo.
En junio, Gerindote huele a las rosas y sal que forman una preciosa alfombra adornando sus calles.
En agosto, Gerindote huele a la pintura de las carrozas que diseñan las pandillas de amigos para la fiesta del mes siguiente.
En septiembre, Gerindote huele a San Mateo: bailes en la plaza, comidas y cenas, su tradicional paella, y bonitos reencuentros de pandillas de amigos.
En noviembre, Gerindote huele a sus tradicionales buñuelos de viento.
En diciembre, Gerindote huele a las chimeneas entorno a las cuales se juntan familias y grupos de amigos para celebrar la Navidad.
Dedicada a los alumnos y alumnas de 4º de Gerindote, a. mi madre, a mi familia materna y a mis amigos y amigas de Gerindote